Movilidad y transporte público ambiental en la carrera séptima

El 100% del transporte público será amigable con el medio ambiente 


 
 

La totalidad de los buses que circularán por el Corredor Verde de la Carrera Séptima serán eléctricos. También habrá espacio priorizado para la caminabilidad y el uso de la bicicleta. 


Más vida.

Esa es la descripción idónea para reunir en un mismo concepto las principales características del Corredor Verde de la Carrera Séptima, un proyecto que prioriza el tránsito del transporte público eléctrico de cero emisiones de dióxido de carbono, buscando mejorar la calidad del aire que se respira en el borde oriental de Bogotá.

La Carrera Séptima es una de las principales vías de la ciudad. Antes de iniciar la pandemia se registraban más de 19 mil viajes diarios en vehículos motorizados en el horario pico de la mañana, sin embargo, desde hace décadas las condiciones del corredor no resultan atractivas para los ciudadanos: los niveles de emisiones de material particulado y dióxido de carbono han deteriorado la calidad del aire, el carril preferencial no es suficiente para que el transporte público circule de manera eficiente, los andenes no cumplen con las normas de accesibilidad para peatones y ciudadanos con movilidad reducida y los bienes patrimoniales como el Museo del Chicó o el Parque Nacional pierden atención por las condiciones de deterioro urbanístico. 

Con el Corredor Verde de la Carrera Séptima se redistribuirá el espacio público atendiendo las recomendaciones de la Consulta ciudadana: privilegiar los modos de transporte basados en tecnologías limpias y la necesidad de adecuar la infraestructura del corredor para brindar más espacio al peatón y a los ciclistas. 




El Corredor Verde ya pedalea

Desde inicios de la pandemia por Covid 19 la Carrera Séptima empezó a dar sus primeros pasos en la redistribución del espacio público ofreciendo un carril exclusivo para los ciclistas. El tramo se caracteriza por brindar seguridad, directividad y confort a los usuarios de la bicicleta, lo que ha incidido positivamente para que cada vez más ciudadanos lo usen. 

Según datos tomados durante la última semana de enero de 2020, cuando no había ciclorruta, alrededor de 590 ciclistas se movilizaban a diario en horas pico por la Carrera Séptima en bicicleta, hoy lo hacen más de 2.900 ciclistas. 

La intervención fue pertinente para responder de manera oportuna a la necesidad de descongestionar el transporte público para prevenir el contagio del Covid 19, sin embargo, la Carrera Séptima requiere de un proyecto integral que responda de manera equitativa a la necesidad de movilizarse de todos los ciudadanos, priorizando los medios de transporte que no generen dióxido de carbono. 




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Con el Corredor Verde de la Carrera Séptima se proyecta que el 75% de los viajes se realicen en transporte público cuya flota será 100% eléctrica, de cero emisiones y amigable con el medio ambiente. El 7% de los viajes serán en bicicleta, el 5% serán peatonales y solo el 13% se realizarán en vehículo particular. 

En cuanto a la distribución del espacio público, los peatones tendrán prioridad con un 50% de zonas dedicadas a la caminata, planeadas desde los principios de inclusividad, accesibilidad, seguridad y confort. El transporte público eléctrico ocupará el 29% del espacio, el 15% será para vehículos particulares y el 6% para la bicicleta. 

Este será un espacio donde se respire un aire más limpio, para caminar y montar en bici de manera segura. Un lugar para vivir y disfrutar de la riqueza patrimonial e histórica que se concentra en esta zona de la capital.

El 87% de los viajes serán amigables con el medio ambiente


La totalidad de los buses que circularán por el Corredor Verde de la Carrera Séptima serán eléctricos. También habrá espacio priorizado para la caminabilidad y el uso de la bicicleta. 


Más vida.

Esa es la descripción idónea para reunir en un mismo concepto las principales características del Corredor Verde de la Carrera Séptima, un proyecto que propone redistribuir el espacio público apuntando a la equidad, el bienestar común y el disfrute de una ciudad, con mejor calidad del aire. 

La Carrera Séptima es uno de los principales corredores viales de la ciudad. Antes de iniciar la pandemia se registraban más de 21 mil viajes diarios en el horario pico de la mañana, sin embargo, desde hace décadas las condiciones del corredor no resultan atractivas para los ciudadanos: el carril preferencial no es suficiente para que el transporte público circule de manera eficiente, los andenes no cumplen con las normas de accesibilidad para peatones y ciudadanos con movilidad reducida, los bienes patrimoniales como el Museo del Chicó o el Parque Nacional pierden atención por las condiciones de deterioro urbanístico y los niveles de emisiones de material particulado y dióxido de carbono empobrecen la calidad del aire.

Con el Corredor Verde de la Carrera Séptima se redistribuirá el espacio público atendiendo las diversas necesidades ciudadanas. Actualmente los carros hacen uso del 85% del espacio de las vías de Bogotá, sin embargo representan sólo el 15% de los viajes diarios que se hacen la capital colombiana. En ese orden de ideas, el proyecto plantea darle prioridad a los otros modos de transporte que representan el 85% restante de los viajes diarios de la ciudad.

Esto no quiere decir que no se implementen acciones de gestión del tránsito en los corredores con mayor flujo de vehículos particulares, pues la Administración Distrital tiene en marcha la estrategia de Gerencia en Vía que a través de guías motorizados, atención inmediata de siniestros viales con drones, apoyo de guías en bicicleta y monitoreo constante desde el Centro de Gestión del Tránsito se mitiga el impacto de las novedades que se presentan en los 14 corredores viales principales de la ciudad. Esta estrategia se suma a la semaforización inteligente de Bogotá que cuenta con video detectores que ayudan a disminuir la congestión y mejorar los tiempos de verde en las intersecciones semaforizadas.


El Corredor Verde ya pedalea  

Desde inicios de la pandemia por Covid 19 la Carrera Séptima empezó a dar sus primeros pasos en la redistribución del espacio público ofreciendo un carril exclusivo para los ciclistas. El tramo se caracteriza por brindar seguridad, directividad y confort a los usuarios de la bicicleta, lo que ha incidido positivamente para que cada vez más ciudadanos lo usen. 

Según datos tomados durante la última semana de enero de 2020, cuando no había ciclorruta, alrededor de 590 ciclistas se movilizaban a diario en horas pico por la Carrera Séptima en bicicleta, hoy lo hacen más de 2.900 ciclistas. 

La ciclorruta de la Carrera Séptima tiene una extensión total de 17,7 kilómetros y permite realizar viajes directos entre la calle 106 y la Av. Primero de Mayo, conectando las localidades de San Cristóbal,  Santa Fe, Candelaria, Chapinero y  Usaquén.

La intervención fue pertinente para responder de manera oportuna a la necesidad de descongestionar el transporte público para prevenir el contagio del Covid 19, sin embargo, la Carrera Séptima requiere de un proyecto integral que haga uso eficiente del espacio público y responda de manera equitativa a la necesidad de movilizarse de todos los ciudadanos, priorizando los medios de transporte que no generen dióxido de carbono.   

Con el Corredor Verde de la Carrera Séptima se proyecta que el 75% de los viajes se realicen en transporte público eléctrico, el 7% en bicicleta y el 5% serán viajes peatonales. Se espera que solo el 13% se realicen en vehículo particular. 




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En cuanto a la distribución del espacio público, los peatones tendrán prioridad con un 50% de zonas dedicadas a la caminata, planeadas desde los principios de inclusividad, accesibilidad, seguridad y confort. El transporte público eléctrico ocupará el 29% del espacio, el 15% será para vehículos particulares y el 6% para la bicicleta. 

El Corredor Verde de la Carrera Séptima transformará 1.100.000 m2 de espacio público y se extenderá desde la calle 200 en la localidad de Usaquén hasta la calle 1, en la localidad de La Candelaria, tendrá una ciclorruta de 24 kilómetros de extensión y 16 plazas públicas.

Este será un espacio para permanecer y socializar, donde se respire un aire más limpio, para caminar y montar en bici de manera segura. Un lugar para vivir y disfrutar de la riqueza patrimonial e histórica que se concentra en esta zona de la capital.

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